“Dicen que todas las personas que llegan a tu vida tienen un propósito y una enseñanza, nunca me había quedado tan claro esto hasta que lo dejé ir…”

Hoy que me encuentro en proceso en el que estoy analizando todo lo vivido, recopilando mis enseñanzas y aprendizajes, he podido ver todo lo que ellos me enseñaron; Julio me enseñó lo que era la ilusión de un primer amor, Jesús me enseñó la traición, Aldo a no morir de amor, Santiago a que siempre se puede caer más bajo, Samuel a no renunciar a mis sueños y Gabriel a que nadie le pertenece a nadie.

Quizás te preguntarás a que viene todo esto, pues cuando decides estar solo, estar con alguien se vuelve una decisión no una necesidad, es como un “te elijo porque quiero estar contigo, no porque te necesite a mi lado”, una vez que has aprendido esto, sufres mucho menos y vives mucho más.

Adicional a todo el crecimiento personal que puedas tener con estos pequeños cambios en tu vida, atraes a personas igual, con esa misma sintonía, así fue como conocí a Braulio, sin esperar nada, sin buscar absolutamente nada, simplemente apareció y la conexión fue inmediata, solo que no siento la necesidad de saber sobre él, simplemente dejo que todo fluya y me dejo llevar como pez en el agua pero sabiendo que hacia donde voy es el camino que quiero seguir.

Braulio es un hombre bastante alegre, en verdad me encanta su sonrisa, son de esas sonrisas que cuando las ves te alimentan el alma, tiene una mirada hermosa pero sobre todo amo cuando sonríe con el alma que hace desaparecer sus ojos como por arte de magia; también me encanta la forma en la que sus mejillas se tornan rojas cuando le digo algo coqueto, amo que tiene tantas ganas de amar porque así lo ha decidido, no porque sienta la necesidad de sentirse amado; sé muy bien que nadie es perfecto pero si lo hubiera, sería lo más cercano a ello.

Hemos hablado por un tiempo y todo ha ido de maravilla, me gusta la decisión que muestra cuando algo realmente le importa, no tiene miedo a luchar por lo que quiere, te dice sus sueños sin miedo a nada, sí, a veces es un poco tímido, pero si lo haces sentirse en confianza rápido te abraza con el calor de su alma.

Braulio no me ha prometido nada, simplemente hablamos de nuestros sueños y deseos, simplemente coincidimos y eso es más que perfecto.

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