Take a breath and I try to draw from my spirits well,
yet again you refuse to drink like a stubborn child,
Lie to me, convince me that I’ve been sick forever,
And all of this will make sense when I get better;
but I know the difference, between myself and my reflection.
I just can’t help but wonder, Which of us do you love?

Breathe no more – Evanescence

Dicen que el tiempo es veneno cuando esperas, que el silencio dice más que mil palabras, pero definitivamente no hay nada más violento que la calma, es un agonía que te consume poco a poco.

Algo de lo peor que puedes experimentar en la vida es la depresión y ansiedad, durante los últimos meses he tenido que atravesar por esto y definitivamente es algo que no le deseo a alguien más, es una de las sensaciones más horribles que puede haber.

He pasado noches sin poder dormir, noches en las que el llanto es lo único que me acompaña después de aquella fotografía a la que aún le hablo esperanzada a que me escuches; hay noches en las que quisiera poder ser un super héroe y protegerte de todo, ir por ti en donde sea que estés para llevarte a ese paraíso que imaginamos juntos.

No me duele el hecho de la espera, alguna vez lo hice saber, podría esperar mil años siempre y cuando supiera que sigues aquí y es justo eso lo que me ha roto el corazón, he intentado de mil maneras saber si sigues aquí, pero el silencio me ha dicho suficiente; ya no quiero jugar a adivinar si estás bien o estás mal, si puedes o no puedes hablar, ya no quiero adivinar nada más, quiero saber la verdad y como sé que no estás dispuesto a hablar ya no tengo nada más que dar.

La comunicación es la pieza clave para cualquier tipo de relación, es como cuando juegas videojuegos de battle royal con un compañero, necesitas comunicarte para poder lograr el objetivo, en las relaciones de pareja es lo mismo, si no expresas lo que sientes, si no hablas no hay forma de que la otra persona pueda entender tus movimientos.

El amor no es complicado, lo hacemos complicado, nos gusta complicarnos la vida y muchas veces huimos de aquello que nos hace felices por miedo, nos aterra movernos cuando estamos en la zona de confort, pero no conozco a alguien que haya llegado a la cima de la montaña quedándose en el mismo sitio.

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