Staring at the ceiling in the dark
same old empty feeling in your heart,
love comes slow and it goes so fast.
Well you see her when you fall asleep
but never to touch and never to keep,
‘Cause you loved her too much and you dive too deep.

Let her go – Passenger

Dicen que vinimos a este mundo por un propósito en específico; si bien es cierto, creo que tenemos una idea errónea de ese propósito y terminamos quedándonos estancados porque creemos que “ese es nuestro destino”.

Claro que hay un propósito en la vida, pero ese propósito es la toma de decisiones, decisiones que te lleven a conseguir tu felicidad o tu propio infierno; siento que es una salida sencilla lo de creer en el destino o en el propósito impuesto por algo o alguien, todo es cuestión de azar, momento y espacio; tal vez puedas ser un héroe si estas en el momento correcto, en el lugar correcto y la “suerte” se pone de tu parte.

Creo que lo que importa es ser ese héroe anónimo mediante el ejercicio del libre albedrío, tomar tus propias decisiones de forma consciente y conseguir forjar tu propio destino, siempre basado en que haz elegido las opciones correctas.

Alguna vez escribí sobre lo que era el destino para mi; el destino nace cuando decides; cuando decides amar, cuando decides hacer algo o simplemente dejar de hacerlo, el destino nace cuando decides ser una mejor versión de ti, cuando tomas las decisiones correctas en base a tus deseos, tus anhelos y no los de los demás.

No puedes vivir una vida cumpliendo los deseos de los demás, no puedes ser tu propio verdugo y después culpar al destino de que ese es tu camino…

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